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27 de junio de 2015

Nadie es como mi papá


  La relación que tenemos con Dios es una relación de Padre e hijo.

  Él quiere que lo llamemos "Padre nuestro". La Biblia dice que además podemos llamarlo "Abba", "Papá" y "Papi", como llaman a su padre los niños más pequeños.

  La Biblia también nos dice que Dios es el único ser perfecto, de modo que todo lo que es y todo lo que hace es perfecto. Su amor por nosotros es perfecto, infinito, incondicional. Su poder para cuidarnos es perfecto, completo y absoluto. Su afecto y su ternura, perfectos. Pablo, el apóstol, nos habla de "la ternura y la mansedumbre de Cristo".

  ¡Hay amor, bondad, ternura y alegría en el corazón de Dios para nosotros! Porque Él es el Padre Perfecto, el que no tiene defectos, el que no tiene un mal día, el que no se equivoca...el que ayuda a los padres a ser más como Él.

  Hay una riqueza inmensa es esta frase: "¡Somos hijos de Dios!" Podemos confiar en esa relación maravillosa, en que Él nos ve, nos ama y cuida de nosotros como "su hijo" o "su hija". La Biblia nos dice, además, que podemos ir a Dios, hablar con Dios, "confiadamente", para recibir de Él lo que necesitamos, su gracia, y su ayuda.

  ¡Él nos espera como un padre amoroso espera a su hijo querido!

  No vivas tu vida sin la ayuda de Dios. "No lo dejes afuera"...Hacé que Dios sea parte de los detalles de tu vida. ¡Él los conoce todos y quiere ayudarte!

  En cualquier momento y en cualquier lugar podemos hablar con nuestro Papá, porque está con nosotros siempre, atento a nuestra vida, y tiene todo el poder para ayudarnos y transformar nuestra vida y nuestros días.

19 de mayo de 2015

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Aunque el cielo no siempre es Azul



El cielo no siempre es azul. El clima no siempre es ideal. Las circunstancias no siempre son como nos gustaría. En esta vida también hay cielos grises y oscuros. Hay tormentas. Hay dolores y angustia.

Pero Dios ya lo sabe.
Ya lo sabía incluso antes de que naciéramos.
Por eso envió a su Hijo Jesús para que pudiéramos conocer el amor de Dios y ser transformados por la obra de su cruz.
Y ha prometido estar con nosotros en todo tiempo. 

"Tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos." 
Mateo 28:20b, NTV.

Él dice que es nuestra ayuda y nuestro escudo; nuestro consuelo y nuestra fuerza.
Nuestro refugio seguro y nuestra paz. “El Dios de mi alegría."
Por eso, que cada día podamos recordar esto: Nuestras circunstancias están bajo el control de Dios.

Si querés conocer el amor de Dios podés hablar con Él así (o con tus propias palabras):
“Señor, creo en vos, y creo que me amás como nadie más. Creo en Jesucristo tu Hijo, y que Él murió para que yo no tenga que morir lejos de vos. Perdoname todo lo malo que he sido y lo malo que he hecho. Me arrepiento. Recibo a Jesús en mi corazón ¡y te doy gracias por hacerme tu hijo! Amén”