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29 de abril de 2016

Alegras mi alma.



Nadie dijo que no habrá tristezas, ni lágrimas. No se nos dijo que por ser cristianos estaríamos exentos de problemas o penas. Pero sí se nos prometió la presencia de Dios, su compañía, su consuelo, su ayuda, su fortaleza… ¡y su alegría!

La Biblia dice que Dios es quien alegra el alma de sus hijos; el que nos rodea de amor y nos consuela con su Espíritu Santo cuyo  “segundo nombre” es “el Consolador” (y además  “el Compañero”, “el que nos ayuda”).

En esos momentos que no nos gustan tanto, esos que preferiríamos evitar, hagamos lo debido, tomemos decisiones correctas, tengamos la actitud adecuada, y confiemos en que Dios hará lo demás. Podemos estar seguros de que cuando dejamos en sus manos nuestros conflictos y necesidades, Él se hace cargo. Y nos hace bien.
Así que, cuando tengamos que pasar por esos momentos difíciles procuremos mantener ese gozo interno y callado que nos fortalece. El gozo que Dios deposita en nuestro interior cuando estamos juntos hablando con Él a solas. Y recordemos que las circunstancias están bajo su control absoluto, en las manos del Dios que alegra nuestra alma.

“...al Dios de mi alegría y de mi gozo…”
(Salmo 43:4)

21 de marzo de 2016

Lo que viene


Soledades



  La soledad es un sentimiento raro, fastidioso, molesto. Me refiero a la soledad que se siente como un peso agobiante. Esa que se percibe rodeado de personas. 

  Te ha pasado sentirte sola, aunque no estés físicamente sola? Seguro que sí. Has sentido soledad en el momento de tomar decisiones, o tal vez ante circunstancias difíciles en que no encontrabas la salida? Casi seguro que sí. 

  Dejame decirte ¡que no te pasa solo a vos! Muchos hemos pasado por eso. En todo el mundo, en todas las culturas… Y es casi inevitable. Incluso es prácticamente necesario. Sí, necesario para darnos cuenta de que hay Alguien que siempre está. En esos momentos de soledad podés hablar con Dios, y vas a darte cuenta de que Él siempre está. Atento, siempre mirando, y sabiendo todos los detalles, siempre. Y Él no te dejará. Jamás. 

  Somos seres que necesitan compañía. No fuimos creados para vivir en la independencia total, solos, aislados. Dios lo sabe. Y prometió estar con nosotros todos los días de nuestra vida. Él siempre está para ayudarnos, guiarnos, y decirnos cómo decidir lo mejor. 

  En esos momentos de soledad podés hablar con Dios y contarle todo lo que quieras, pedirle su ayuda, incluso pasar tiempo simplemente en su compañía. ¡Vas a ver que todo resultará sumamente bueno! No solo recibirás la ayuda de Dios, sino dirección, consejo, consuelo, compañía, su amor y nuevas fuerzas!

  No trates de huir de esos momentos de soledad que se nos cruzan de vez en cuando. ¡Seguramente tienen un propósito! Descanso, examinarnos a nosotros mismos, analizar las circunstancias para buscar la mejor decisión a tomar, un consejo de parte de Dios, o quizás simplemente el propósito sea que puedas ver que contás con Dios, una compañía única, el mejor consejero, el mejor amigo, el Padre Perfecto que puede comprenderte y darte lo mejor. ¡Nunca estamos solos! Él siempre está con nosotros.

29 de febrero de 2016

Preparate...


Para este próximo 8 de marzo


¡Buen día!



  Nada es casualidad. La gente con la que te encontrás. Las circunstancias que vivís. El día a día.
  Estás en las manos de Dios. Y nuestro Dios es el Señor de los tiempos, el que "gobierna nuestro tiempo", el que dirige la historia -la historia del mundo, y nuestra historia personal.
  Y no solo eso: Siempre que Él hace algo tiene un objetivo en mente, un propósito.
  
¿Alguna vez pensaste al comenzar un día, que sería un día rutinario?
  Dios es amor, Dios que ama, que ríe y se alegra con Sus hijos. El Dios Creador de todo lo que existe ha querido compartir nuestra vida, y aunque es el Todopoderoso... ¡le encanta ser  nuestro Padre!

  En medio de la "rutina" hay sorpresas escondidas que podemos descubrir, si agudizamos la mirada.
  Hay un propósito en cada día. Propósitos diferentes, con objetivos diferentes, pero siempre preparado por Dios para bendecir a alguien.

  Dejá que Dios te sorprenda en medio de tu rutina diaria. Y sorprendete al ver qué sencillo puede resultar ser feliz... en un día que parecía "no prometer nada". Dios te regala cada día un día nuevo, flamante, para que lo vivas con expectativa y compartas el amor que nos da.